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¿Se puede pintar a Dios?; El icono y el misterio de la encarnación

  • Foto del escritor: Lucas Iconos
    Lucas Iconos
  • 27 ene
  • 2 Min. de lectura

El antiguo testamento prohibía la representación iconográfica de Dios (Éxodo 20,4) , porque Dios hasta ese momento no había revelado al hombre ninguna imagen suya, también prohibía la representación de lo humano y de lo animal como imagen de lo sagrado, porqué por causa de la caída de Adán, el hombre y la creación se alejaron de la semejanza inicial con Dios. Sin embargo no prohibía la representación de las creaturas angélicas, Dios mismo ordena poner sobre la el arca de la alianza dos querubines de oro, ellos eran representables porque ellos no perdieron su participación en la Gracia Divina. (Éxodo 25, 18 - 20).


Dios se muestra en el Antiguo Testamento como incorporeo, completamente trascendente y sin embargo deja ver una cierta imagen mística cuando dice “entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Genesis 1, 26 - 27. Los santos padres interpretan esto de la siguiente forma: Dios esculpía el rostro humano contemplando en su sabiduría la humanidad de Cristo, Dios ha creado el mundo para encarnarse en el, para hacerse hombre y para que el hombre se haga dios por la gracia.


En este contexto la Iglesia Ortodoxa mira en la prohibición de representaciones de Dios en el antiguo testamento una prescripción temporal, una espera del icono (imagen) verdadero de Dios, plenamente revelado en Cristo, como dice San Pablo, “Él es la imagen visible del Dios invisible”. (Colosenses 1, 15), y “El cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia”. (Hebreos 1, 3). Cristo no es un holograma, sino imagen ontológica perfecta de Dios.

 

Esto justifica el uso de iconos de Cristo pero ¿Porque entonces representamos a los santos?La encarnación de Dios es la causa de la salvación del hombre. Dios se hace hombre y deifica la naturaleza humana, la rescata y la sana, “así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. (1 Corintios 1, 22) El hombre cristificado recupera la imagen de Dios en él, los santos son el testimonio de la encarnación de Dios en el corazón humano.


Si creemos que Cristo ha vencido la muerte, que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos (Lucas 20, 38), Si confesaremos la misma fe del credo de los apóstoles “creo en la comunión de los santos” es decir, que la muerte física no puede impedir la comunión espiritual de la iglesia celestial y terrenal, podemos acercanos con confianza a pedir las oraciones de los santos, de los hombres y mujeres deificados que están en el cielo. Siendo los iconos el testimonio de su presencia y medio de comunión con ellos.


Por todo lo anterior, no es raro ver que aquellas corrientes religiosas iconoclastas, terminan dudando, o en última instancia, negando por completo la intercesión de los santos fijada en el credo apostólico y el misterio de la Encarnación de Dios fijada en el credo niceno, es por ello que la Iglesia celebra el triunfo de la ortodoxia el primer domingo de la gran cuaresma, recordándonos que el icono de Cristo no es solo una pintura religiosa decorativa, sino una confesión de fe, y que los iconos de los santos son testimonio de la deificación del hombre.



 
 
 

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